diciembre 11, 2017

Freedom House: Los periodistas de Guatemala enfrentan amenazas

Freedom House presentó  su informe anual sobre libertad en el mundo, en el que destaca que Guatemala continúa siendo un país “parcialmente libre” en materia de libertad de expresión.

Análisis completo

Si bien la constitución protege la libertad de expresión, los periodistas a menudo enfrentan amenazas y practican la autocensura cuando cubren temas delicados como el tráfico de drogas, la corrupción, el crimen organizado y las violaciones de los derechos humanos. Las amenazas provienen de funcionarios públicos, narcotraficantes, individuos alineados con empresas que operan en comunidades indígenas y fuerzas de seguridad locales. Nueve periodistas fueron asesinados en 2016, según el grupo guatemalteco de libertad de prensa CERIGUA.

El empresario mexicano Remigio Ángel González posee el monopolio de las redes de televisión abierta y posee importantes participaciones en radio. La propiedad de los periódicos también está concentrada. La mayoría de los artículos tienen opiniones editoriales centristas o conservadoras. Si bien el gobierno está haciendo un esfuerzo para mejorar la infraestructura de telecomunicaciones del país, el acceso a Internet sigue siendo limitado.

La Constitución garantiza la libertad religiosa. Sin embargo, las comunidades indígenas se han enfrentado a la discriminación por la práctica abierta de la religión maya.

Aunque el gobierno no interfiere con la libertad académica, los académicos han recibido amenazas de muerte por cuestionar abusos contra los derechos humanos cometidos o injusticias continuas.

A principios de septiembre de 2016, Morales despidió a dos oficiales de alto rango del servicio de seguridad presidencial luego de que fueran investigados por la vigilancia ilegal de periodistas, defensores de los derechos humanos, políticos y dueños de negocios. Melgar Padilla, un consejero cercano del presidente, también estuvo implicado. Herbert Armando Melgar Padilla, consejero cercano del presidente, también estuvo implicado. Alrededor de la época en que las acusaciones de espionaje se hicieron públicas, Melgar Padilla había ocupado el asiento de un congresista que de repente renunció, un desarrollo que le permitió obtener la inmunidad parlamentaria.

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